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“Komondor”, el perro rastafari

El perro Komondor es un can algo extravagante y original, es una raza originaria de Hungría, muy poco extendida fuera del país, también se le conoce como uno de los perros rastafari, parece que su cuerpo esté cubierto por un manojo de rastas blancas.

Este disfraz tan eficaz sirve para confundir a los predadores, ya que un Komondor lleno de rastas puede pasar perfectamente por una inofensiva oveja. Tal vez no hayas visto nunca un ejemplar perro komondor, pero se trata de un antiguo perro pastor y guardian de Hungría que es muy popular en dicho país como mascota.

Este tipo de raza es una de las que menos pelo sueltan. Normalmente asociamos pelo largo con soltar pelo, y tendemos a pensar que los perros de pelo largo van a ensuciar más nuestro sofá. Muchas veces sucede lo contrario, como lo es el caso del perro Komondor.

A pesar de su aspecto de ovejita, el Komondor es un perro valiente, fuerte y muy protector. Esto deriva de su pasado como perro pastor, cuya misión era conducir y proteger a los rebaños de ovejas de los lobos.

Existen varias teorías sobre los orígenes del Komondor. Unos creen que llegó a Hungría en el año 896 cuando las tribus magiares del príncipe Arpad se instalaron en la puszta (estepa húngara). Otros dicen que lo llevaron los mongoles cuando invadieron el país en el siglo XIII. Sea como fuese, este perro era y es utilizado como eficiente protector de rebaños.

El perro Komondor no es para cualquiera, por muy divertido que sea su aspecto, este perro no es tan fácil de mantener como otras razas. Por un lado requiere ejercicio moderado, ya que era un atlético perro pastor. Es fácil entender que un Komondor vivirá más feliz en el campo o en una casa con jardín o terreno donde tenga facilidad para tener unas buenas caminatas que en un apartamento.

El comportamiento de Komondor es tranquilo, valeroso, testarudo, decidido y tiene un gran instinto de protección. Es bastante independiente y no de ja que los extraños se le acerquen y le acaricien. Si se le educa bien, es un perro dulce, afectuoso y paciente.

Educar a un Komondor no es fácil, para entrenar a uno de estos antiguos pastores hace falta disciplina y experiencia con perros, ya que esta raza puede ser algo obstinada, independiente y cabezota si se lo propone; este es un rasgo común en muchos perros pastores, que necesitaban poder tomar decisiones de modo autónomo para desempeñar bien su trabajo en los viejos tiempos.

Este tipo de razas tienden a ser dominantes, necesitando así un dueño enérgico, tranquilo y constante que lo eduque con firmeza. Ya de cachorro, es necesario sociabilizarlo con otros perros y personas. Es un perro resistente pero al ser de gran tamaño se puede ver afectado por la displasia de cadera. Más frecuente son las irrritaciones e infecciones de piel.

Por otro lado, el pelaje del Komondor también requiere algo de trabajo y cierto mantenimiento es necesario. Aunque no debe ser cepillado para no romper las trenzas, su pelo sí debe ser arreglado con regularidad. Las trenzas deben mantenerse bien separadas unas de otras desde raíz para evitar que se unan entre sí y formen bloques de nudos. Una dificultad añadida es cuidar que el Komondor no coja pulgas o garrapatas, que pueden esconderse fácilmente entre sus kilos de pelo, lo que hace más fácil detectarlas y acabar con ellas.

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