Curiosidades Mi Mascota

Agresividad canina

En la naturaleza, la agresividad es justificada donde existen competencias entre especies. Además, forma parte de la supervivencia para proveerse de alimento, territorio y parejas.

En casa, es el comportamiento más importante debido a su posible frecuencia y, por supuesto, a las evidentes consecuencias. Para ello, los profesionales en la rama deben saber emitir el diagnóstico correcto.

Las conductas agresivas en perros tienen gran relevancia por sus repercusiones en la salud pública. Al mismo tiempo, las heridas generadas por los ataques hacen que sea un problema importante para la sociedad. De hecho, este comportamiento es uno de los principales problemas que deriva al abandono y, en ocasiones, a la eutanasia.

Debes tener en cuenta que existen distintos factores que inducen a este comportamiento y, a su vez, varios tipos de agresión.

La ansiedad, el estrés, la frustración o la excitación excesiva pueden ser algunos de los perfectos detonantes de esta conducta como también:

  • Estímulos externos o ambientales: como sonidos fuertes y constantes u objetos que generen estrés.
  • Causas hormonales: debido a la presencia de patologías determinadas o producción de hormonas desiguales.
  • Factores genéticos: por dominancia propia de cada especie o congénere.

Por otra parte, este comportamiento puede ser defensivo cuando el individuo se siente amenazado, temeroso, irritado o bajo algún tipo de estrés como, por ejemplo, la defensa de su territorio.

La agresión de manera ofensiva normalmente sucede dentro de las manadas cuando los ejemplares desean establecer dominio social o jerárquico.

El hambre es uno de los factores resaltantes en la agresividad de cualquier especie, incluso la humana. El instinto de caza es algo normal en las especies, debido a que por naturalidad deben sobrevivir ante el mundo que le rodea.

En los ejemplares domésticos, por ejemplo, las secuencias de agresividad logran manifestarse cuando dos individuos intentan acceder al mismo recurso a la vez o cuando intentan establecer una relación de dominio – sumisión.

Otro tipo de agresión conocida es la maternal, puede ocasionarse cuando la progenitora siente que sus crías están amenazadas.

A través del juego puede resaltar el comportamiento agresivo, conducta normal en perros jóvenes, que necesita ser controlada debido al posible peligro para los miembros de la familia y para las otras mascotas.

CÓMO EVITAR ESTE COMPORTAMIENTO

Lo primordial es demostrarle que tú eres el dominante, y esto comienza desde la etapa de desarrollo. Debes oponerte inmediatamente a un comportamiento agresivo, impidiendo cualquier amenaza.

Al igual que en los humanos, la educación y el respeto es prioritario. Por eso, es conveniente dedicar, diariamente, diez minutos a ejercicios de obediencia y entrenamiento con correa.

  • Elimina todo tipo de castigo, físico o verbal, pero mantener la disciplina y dominio ante tu perro.
  • Evita las caricias excesivas, sobre todo si el can tiene tendencias a ser dominantes.
  • Es importante iniciar cualquier entrenamiento después de las ocho semanas de edad.
  • Evitar los entrenamientos sin fundamento, estos pueden conducir al aprendizaje pobre, puede frustrarlo y acarrear problemas de conducta.

 

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