Mi Mascota

Nadador Innato

Bien se sabe que no todos los perros son amigos del agua y, para que esto cambie es recomendable enseñarlos cuando aun es cachorro, su primer contacto debe ser una experiencia divertida, asociada con el juego y con experiencias agradables.

Llevar por primera vez a tu perro a nadar es una experiencia divertida. Observar cómo se mueven sus patitas a medida que se acerca al agua, sin duda, te sacará una sonrisa.

Los fines de semana son predilectos para ir a la playa o compatir en la piscina con familiares, amigos y, por supuesto, tu mascota. Y qué mejor que ir a tus lugares favoritos acompañado de tu mejor amigo, pero debes tener en cuenta que para los primeros chapuzones conviene elegir lugares que tengan poca profundidad, en los cuales, preferiblemente, tenga contacto con el fondo y pueda respirar sin ningún esfuerzo. En esta etapa inicial es ideal comenzar en piscinas de plástico.

Se mojarán, principalmente, las patas y luego la barriga, poco a poco entrará voluntaria y alegremente al agua. A medida que aumenta la profundidad y se requiera de su esfuerzo para mantenerse arriba y respirar, se recomienda que use un flotador.

Otra buena opción, es la orilla de una playa sin mucho oleaje para invitar a nuestro peludo a tener su primera experiencia acuática; una vez en la orilla, se aconseja iniciar con juegos de pelota y también el uso de palabras de cariño con energía agradable para elogiar y premiar, esto será bien recibido por el perro primerizo y querrá continuar en el agua.

Tú participación y apoyo es importante para animarlo a nadar recuerda que eres la mayor referencia de confianza y seguridad para tu perro.

Instinto natural

Apenas el cachorro tenga su plan de vacunación completo, debe tener pronto su primer contacto con el agua. Jamás debe ser forzado a entrar al agua porque asociará esa vivencia traumática con el líquido.

Convertir el área del baño en una zona de juego, es una buena idea para inspirar la confianza del perro hacia el agua. Tener allí juguetes de materiales resistentes al agua, favorecerá que el perro experimente los contactos con en el vital líquido como una experiencia positiva y que aumenten su ganas de continuar allí por más tiempo.

A medida que aumenta la profundidad y ya no alcance a tocar el fondo, aparte de ponerle el flotador, puedes sostenerlo por la cadera de modo que sea capaz de mover sus extremidades libremente a modo de remo. Asegúrate de que sus movimientos no se limiten, estos deben ser cónsonos y armónicos en sus cuatro patas. Manténte cerca de él para que no se desespere en su intento de alcanzarte o evitar que te alejes demasiado.


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