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Linfoma canino, silente y mortal

Es una enfermedad que puede presentarse en cualquier raza. Su causa aún se desconoce. Es por ello que debes saber de qué se trata para que no te tome por sorpresa

El linfoma canino es una de las neoplasias malignas de origen linfoide más comunes en perros. Se caracteriza por la proliferación de células linfoides originadas fuera de la médula ósea y que afecta en primer lugar a los ganglios y vísceras, incluyendo el hígado y el bazo. Se trata del tumor hematopoyético más frecuente en perros y gatos.

AGENTES ETIOLÓGICOS

Viral: se han reportado ciertas formas de linfoma relacionadas con algún componente viral, por ejemplo, en gatos infectados con FeLV. O Virus Leucemia Viral Felina.

Genética: hay predisposición racial para el desarrollo de ciertas formas de linfoma.

Agentes carcinogénicos: la exposición a agentes químicos.

El linfoma se puede clasificar según su localización anatómica. En caninos, la distribución más frecuente es la multicéntrica ocupando el primer lugar en la lista, con un 85% aproximado de presentación, seguido por la digestiva, cutánea, mediastínica y extraganglionar.

En felinos, la distribución cambia por la prevalencia del FeLV. Generalmente se presenta en primer lugar de forma multicéntrica, seguida por la mediastínica, digestiva, nasal, renal, hepática y otras extraganglionares.

 

CUADRO CLÍNICO

La sintomatología dependerá de la ubicación de la neoplasia. La forma multicéntrica se manifiesta presentando linfadenopática generalizada. El paciente puede presentar letargo, anorexia, pérdida de peso, poliuria, polidipsia, hepatoesplenomegalia, uveítis, hemorragia, infiltración ocular, de igual manera se puede ver afectada la medula ósea mostrando alteraciones significativas en los exámenes de laboratorio.

La presentación digestiva o alimentaria se caracteriza por vómitos o diarrea en los que puede haber sangre visible, y también es posible que presente anorexia y pérdida de peso.

La mediastínica trae consigo signos respiratorios evidentes que incluyen disnea, ruidos cardiacos sordos, derrame pleural, edema de miembros delanteros, cara y cuello causado por la reducción del drenaje linfático venoso o de ambos. En la cutanea: se desarrollan lesiones únicas o múltiples, que pueden tener escamas eritematosas, placas, nódulos o estrías ramificadas serpenteantes. La extraganglionar con diversas formas de presentación que pueden incluir ojos, SNC (Sistema Nervioso Central), riñones y cavidad nasal.

EVALUACIÓN FÍSICA

La exploración física juega un papel importante, donde debe evaluarse todos los ganglios linfáticos palpables, se debe palpar hígado, bazo, riñones e intestino en busca de algún aumento de volumen, de la misma manera se debe auscultar el tórax en perros y gatos, y siguiendo en ese orden también se debe evaluar el globo ocular. Realizar pruebas de laboratorio donde debido al daño en medula ósea, se puede ver reflejada una anemia, trombocitopenia, leucopenia, neutropenia. Tomar muestra para biopsia  que definirá en qué estadio se encuentra la enfermedad. En felinos pruebas de FeLV  y FIV. Pruebas de Imágenes, radiografía, ecografía, tomografía, mielografía espinal en caso de ser necesaria. Examen citológico AAF.

Para diferenciar un verdadero linfoma de otra patología debemos conocer los diferenciales mencionados a continuación.

Diagnóstico Diferencial.

  • Linfadenopatía generalizada:

Linfadenopatía asociada a hiperplasia

Otro tipo de neoplasias hematopoyéticas

  • Digestivo:

Enteritis linfoplasmocitaria

Trastornos intestinales inflamatorios

Neoplasias intestinales de tipo no linfoide

  • Cutáneo:

Dermatitis infecciosa inmunomediada

Neoplasias de piel

  • Mediastínica:

Timoma

Quemodectoma

Neoplasia ectópica de tiroides

MONOTERAPIA Y COMBINADOS

Una vez que se tiene el diagnóstico definitivo, se evalúan las posibilidades. Las opciones actuales para tratar la enfermedad linfoide generalmente tiene como primer componente la quimioterapia sistémica. Además de la cirugía en lesiones en solitario.

Se reportan protocolos como: monoterapia en la que suele usarse con más frecuencia la doxorrubicina y siendo esta la más eficaz. Mientras que en los protocolos combinados son más agresivos para el paciente, por esta razón debe existir un especial seguimiento en los sometidos a este tipo de tratamientos. Debido a que pueden presentar vómitos, diarrea, anorexia, fallo renal, cistitis, alteraciones en médula ósea reflejando anemia, leucopenia y trombocitopenia.

De los protocolos combinados se pueden mencionar el Chop. Que incluye Ciclofosfamida, Doxorrubicina, Vincristina y Prednisina. Siendo protocolos de al menos 16 semanas de duración. De igual manera el protocolo COP que contiene Ciclofosfamida, Vincristina y Prednisona, es de los tratamientos usados de forma regular en la oncología veterinaria.

El pronóstico con tratamiento puede ser de seis meses a un año. En pacientes que son diagnosticados con estados avanzados, el pronóstico no suele ser bueno, representa al menos de seis a nueve semanas. Lo que se busca en definitiva es ofrecer calidad de vida al paciente enfermo, donde además de ofrecer un tratamiento que ayude al mismo a luchar contra la enfermedad hay otros aspectos que no podemos olvidar como médicos, por ejemplo, el manejo del dolor, que es muy importante para darle más comodidad al enfermo.

Agradecimiento: M.V. María Antonieta Torrealba


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