En Apoyo Fauna

¿Sentenciado por ser diferente?

Como si del peor de los demonios se tratara, el aye-aye es una especie perseguida, cazada y exterminada sin motivo racional aparente. Lo cierto es que la superstición y la falta de información están llevando a esta criatura a la extinción

Son muchas las interpretaciones y acusaciones que se le atribuyen a este poco atractivo y menospreciado vigilante de la naturaleza que lleva por nombre aye-aye (Daubentonia madagascarensis).

Oriundo de tierras mágicas en Madagascar, el aye aye, es pariente de los lémures. Sus nidos se ubican en las bifurcaciones de los árboles grandes, donde evita al máximo tener contacto con el suelo y es el único primate que utiliza la ecolocalización (ubicación a través del sonido) para hallar a sus presas.

El pelaje de color negro es largo en todo el cuerpo, excepto en el rostro, donde es blanquecino. El aye-aye fue clasificado inicialmente como una extraña ardilla por su abundante pelaje en la cola. Tiene dedos largos y una cabeza adornada con amplias orejas en combinación con ojos grandes y amarillos, típicos de un animal nocturno, dientes tan filosos como bisturís que son la herramienta perfecta al momento de roer los árboles y masticar las cáscaras de las frutas.

ECOLOCALIZACIÓN, MÉTODO DE IMPACTO

Su extremidad sirve como localizador mediante un golpeteo rítmico, buscando alguna señal de galerías de madera carcomida la cual distingue con sus orejas de radar. El método de impacto, típico en los carpinteros, pero único entre los mamíferos, nos recuerda al famoso código Morse que aún es utilizado por algunas fuerzas especiales.

Se alimenta de larvas que se encuentran bajo la corteza de los árboles utilizando sus “hojillas bucales”;  una vez logra su cometido, usa su largo y esquelético tercer dedo para enganchar a su presa. Los adultos pueden medir hasta 40 centímetros, el equivalente al tamaño de un gato doméstico promedio; pesan entre dos y tres kilogramos y pueden vivir hasta 23 años.

SENTENCIADO ¿POR SER “FEO”?

El aye-aye es otra víctima de la mano del hombre y esta vez no es por su piel o por los “poderes curativos” que este pueda ofrecer las partes de su cuerpo. La especie se encuentra amenazada simplemente por no ser visualmente atractiva para el ser humano, junto a las creencias de que puede ser un animal poseído por malos espíritus.

Los habitantes de Madagascar dicen que es un demonio, que son de mal augurio y que al señalarte con su característico detector de alimento, huesudo dedo medio, puedes morir. Por este motivo a menudo los matan y dejan su cadáver colgando a orillas de las carreteras. Además, su hábitat se ha visto afectado, ya que los incendios y la tala de árboles en la selva Malgache cada vez son más frecuentes.

 

Cabe destacar que estos son mitos urbanos y que solo se trata de una especie diferente e inofensiva para el ser humano así como muchas otras que son etiquetadas y estigmatizadas por la falta de información en los habitantes de la zona.

Durante un tiempo se pensó que el ayeaye estaba extinto, hasta que en 1961 se le redescubrió. En la actualidad, están protegidos por la ley y, según los últimos estudios, existen más de 2500 individuos.


Revista ePets © - Todos los derechos reservados - COPYRIGHT © 2014 Editorial Ave Fénix 2014 C.A. Todos las marcas registradas son propiedad de la compañía respectiva o de Editorial Ave Fénix S.A.
Se prohíbe la reproducción total o parcial de cualquiera de los contenidos que aquí aparezca, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. RIF: J-29914674-9
Desarrollado por Inteldes