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¿Por qué no maúlla bien?

El maullido del gato es uno de sus rasgos más característicos. Para un observador atento no habrá pasado desapercibido el hecho de que los gatos muy pocas veces se comunican entre ellos emitiendo algún sonido, por lo que existen estudios que aseguran que han perfeccionado su destreza vocal para hacerse entender entre los humanos que los han domesticado.

En lo que respecta a personalidades felinas no hay nada definitivo, por lo que algunos son más “conversadores” (maulladores) que otros, pero en general todos intentan decirte lo que quieren a través de los sonidos que emiten. Es por eso que si de repente notas que tu gato ha dejado de maullar, es probable que algo esté ocurriendo.

Características del maullido del gato

Es posible que no lo sepas, pero el sonido juega un papel muy importante en la relación con tu gato. Al escuchar el timbre de tu voz el gato no solo te reconoce, sino que además es capaz de determinar tu estado de ánimo. De igual forma, cuando quiere dirigirse a ti lo hace emitiendo distintos tipos de maullidos, dependiendo de la necesidad que deba ser satisfecha. Para más información, no te pierdas el artículo en el que explicamos por qué un gato maúlla mucho

Gato afónico por problemas en la laringe

Al igual que ocurre a los seres humanos, a veces los gatos sufren una inflamación de la laringe, la cual recibe el nombre de laringitis. La laringitis es provocada por distintos factores, como ingerir agua o comida demasiado fría, o una sesión de potentes maullidos demasiado prolongada causada por un celo o una pelea con otros gatos, por ejemplo.

No maúlla bien porque está resfriado

Un resfriado ataca a cualquiera, incluso a tu gato. Aunque los felinos no se resfrían con frecuencia, esto puede ocurrir si se exponen al frío más tiempo del debido, sobre todo si es invierno o hay fuertes corrientes de aire en casa. Por ello, debes vigilar que su pelaje esté siempre seco si, por ejemplo, vuelve a casa de una de sus exploraciones gatunas y se ha mojado con la lluvia, o secarlo muy bien si te toca bañarlo. De lo contrario, con un resfriado no solo se decaerá su ánimo, sino que también se le irritará la garganta, haciendo que el gato no maúlle bien o inclusive que se quede afónico.

El gato ha dejado de maullar por una infección respiratoria

Un resfriado que no se atiende a tiempo puede agravarse y convertirse en una infección respiratoria, como pulmonía o neumonía. De igual forma, la exposición a agentes patógenos en forma de bacterias con las que el gato puede estar en contacto en el exterior, por ejemplo, es posible que acarree alguna enfermedad. Además, la presencia de sustancias tóxicas en el ambiente también afecta al sistema respiratorio de tu gato, e incluso puede causar una intoxicación que resulte mortal.

No maúlla bien por estrés

Como seguramente ya sabes, el estrés causa estragos en la salud de tu gato. Las situaciones que parecen comunes o cotidianas para ti, como traer un nuevo miembro a la familia, una mudanza o inclusive cambiar la disposición de los muebles, son capaces de generar en el gato altos niveles de ansiedad y preocupación, que se evidenciarán de diferentes maneras.

Una de estas maneras es mediante la incapacidad para maullar como lo solía hacer, llegando a quedarse ronco, a emitir un maullido entrecortado o inclusive a quedarse afónico. Si la dificultad para maullar no viene acompañada de otros síntomas, es probable que se deba al estrés, así que analiza qué está causando este problema para que sepas cómo afrontarlo.

Imagen principal: Cat and fish


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