Mi Mascota

Babo, símbolo del llano

Su presencia es imperativa en la sabana y esto lo hace un ícono del paisaje venezolano

En los imponentes ríos Orinoco y Amazonas, hogar de una enorme diversidad de ambientes dulceacuícolas como lagos, quebradas, pantanos, caños, esteros y riachuelos, se desarrolla uno de los más exuberantes asentamientos de fauna y flora del planeta.

Es en estos verdaderos reservorios naturales donde podemos toparnos con una criatura realmente representativa e influyente en la dinámica biológica del ecosistema como lo es el caimán de anteojos o babo (Caiman crocodilus), representante del grupo de los reptiles acuáticos que ha evolucionado a partir de ancestros que vivieron en la  era de los dinosaurios hace aproximadamente 200 millones de años.

Conocido entre los reptiles

A pesar de ser una de las especies más pequeñas del grupo; los machos casi nunca superan los 2.5 metros y las hembras miden un tanto menos, el caimán de anteojos es probablemente el miembro más popular de la familia de los cocodrilianos.

Una de las características más resaltantes de esta especie es la presencia de una formación ósea en forma de medialuna en la porción anterior de los ojos; de allí su nombre caimán de anteojos.

Caimán de anteojos | Zavala Ra
Caimán de anteojos | Zavala Ra

El hocico de este animal es algo corto y ancho en comparación al del cocodrilo del Orinoco, y presenta no menos de 70 dientes muy filosos a lo largo del mandibular y del maxilar, de los cuales la mayoría son visibles cuando el animal tiene la boca cerrada.

Su cuerpo es alargado y robusto, cubierto de gran cantidad de escamas de múltiples formas y tamaño, de origen óseo, denominadas osteodermos, las cuales conforman una verdadera coraza protectora frente a depredadores y otros caimanes.

Su presencia es importante

El caimán de anteojos o babo, como también se le conoce a este reptil,  juega un rol importante en nuestro ecosistema; es la pieza fundamental del flujo energético del ambiente terrestre al acuático, por su modo de vida anfibio.

Aun cuando su estatus poblacional es estable, esto no significa que no sea digno de protección. De hecho, en el siglo pasado, sus poblaciones disminuyeron de manera preocupante debido a la sobreexplotación de su piel y carne, de consumo bastante frecuente por los lugareños que comparten sus zonas de distribución.

Afortunadamente las leyes consideran a esta especie con potencial de explotación consciente, lo cual permite el aprovechamiento de una pequeña parte de individuos y la protección de la mayoría de las poblaciones silvestres.

Tema ampliado en la edición 17 de nuestra revista impresa. 

Luis Merlo / Fotografía principal: Zavala Ra


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